nicktentomas-1001

Cuando el periodista Nacho Mirás sabía que se le apagaba la luz, confesaba que lo más le dolía era que "empezaba a ver todo claro". Todos morimos solos. La muerte y la soledad se parecen inesperadamente. Permiten deshacer los nudos que atan nuestra vida. Nacho murió con 44 años, cuando la soledad empieza a explicarte con paciencia cada imagen que ves desde que estrenas ojos, al despertarte. Yo ahora estoy solo. Necesariamente solo. Este bordeaux emociona con su caricia. Cuando yo tenia 44 años empecé a comprender los tres asuntos fundacionales de la vida: el amor, el sexo y la muerte. Son las tres edades del hombre. Hasta los veinte años padeces el amor, a los treinta gozas del sexo y a los cincuenta notas el pánico de la muerte. Toco al piano Il mondo de Jimmy Fontana y entono Gira, il mondo gira/ nello spazio senza fine/ con gli amori appena nati,/ con gli amori già finiti. Ahora estoy solo, descorchando la noche. Mientras, el mundo gira indolente, con los amores que nacen y con los amores que mueren. Voy a encender un gitanes, perdonen la pausa. Cumplí los cincuenta en los dias máis cálidos del verano. Entonces comencé a sentir un sabor amargo en la boca que me provocaba desgana para las novelas, el sexo y los problemas de los demás. Toda esa gama de emociones fue sustituida por las canciones que cantaba mi padre acompañándose con este mismo piano negro mentres bebía Johnny Walker. Al madurar quieres a menos personas, pero las quieres más. Hasta necesitarlas. Y ahora, cuando me siento sepultado por esta avalancha de soledad, el mundo no deja de girar aquí, en esta caballeriza de Ribadeo que reformé para nocturnar mientras la muerte se me esconde detrás de cada cosa.