07 juin 2016

LAS CEREZAS DE PULGARCITO

A veces salgo a dar un paseo por la muerte ajena. No es una obsesión, ni siquiera es frecuente. Hace unos mediodías me coincidió pasar ante un tanatorio católico y me asomé. Nada tuvo de acto consciente más que la intriga que nos despierta que se marche un desconocido: es una muerte que no nos duele, o que, al menos, no nos supone una molestia mayor que tener un revés en Bolsa o sufrir el blindaje que cerca el corazón de una mujer. Me asomé y una señora, que era morena y que recorbaba haber sido guapa, me invitó a entrar deduciendo... [Lire la suite]
Posté par Jaureguizar à 18:18 - Commentaires [0] - Permalien [#]
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